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Prodger, Phillip
Fluido, plástico, pictórico

Alvin Langdon Coburn. The Intelligence of Flowers, 1907

En el vocabulario de insultos empleados en fotografía, el adjetivo "pictorialista" es, junto con "comercial", una de las ofensas más brutales. Calificar una obra de excesivamente pictórica supone desecharla por blanda y sentimental, por demasiado romántica, adocenada e indulgente. Sin duda, los fotógrafos pictorialistas de finales del siglo XX fueron culpables de algunas de estas infracciones. En sus últimas etapas, los movimientos artísticos suelen descender, invariablemente, al nivel de sus peores practicantes, por otra parte, una serie de artistas irreflexivos contribuyeron a que el arte pictorialista se hiciera vulnerable al exceso. Sin embargo, en sus comienzos, alrededor de la década de 1880, representó la vanguardia y sacudió los mismos cimientos del grupo artístico dominante. Antes del Pictorialismo, la fotografía ocupaba un lugar subordinado dentro de las artes visuales. Los fotógrafos de la época victoriana soñaban con que la fotografía fuese aceptada como una forma de arte, sin embargo, los pictorialistas fueron los primeros en proclamar su estatus como una forma seria de arte.

Frank Eugene. Adam and Eve, 1910

La equipararon en importancia al dibujo y al grabado, aunque reconocían que no se encontraba al mismo nivel que la pintura. En su apogeo, la polémica defensa de técnicas vanguardistas por parte del Pictorialismo deslumbró al espectador y escandalizó a la crítica. Sin embargo, hacia la década de 1920, el Pictorialismo perdió impulso, el movimiento fue percibido como blando y débil, y llegó a representar todo aquello a lo que no aspiraba la fotografía moderna. Muchos artistas adoptaron la máquina, la visión fría, marcada e inmutable que sólo la cámara y la lente eran capaces de conseguir. El hecho de que la mayoría de ellos abandonaran rápidamente las presunciones pictorialistas contribuyó a aumentar el carácter marginal y simple de los pocos que se aferraron a este estilo. La generación más joven no se enteró de los encendidos debates que impulsaron la ascensión del Pictorialismo. En definitiva, llegó a ser considerado como poco más que un estilo curioso y anticuado.

Alfred Stieglitz. The "Flat-Iron", 1903

En su forma más pura, el Pictorialismo fue mucho más que un mero conjunto de convenciones artísticas. Fue la primera expresión radical de una nueva actitud respecto a la fotografía, según la cual se esperaba que los artistas echaran mano de todos los medios a su disposición para dotar a sus obras de carga expresiva. Los pictorialistas se replantearon la fotografía de un modo completo, innovando todas las fases de la toma de fotos. Sus composiciones eran insólitas; trabajaban desde ángulos obtusos, echaban mano de perspectivas profundas y abordaban temas narrativos. Cubrieron los objetivos con gasa y medias de seda, utilizaron cámaras que no podían enfocarse. Rascaron, ahumaron y reticularon los negativos. Elaboraron su propio papel en tamaños nunca vistos, con capas de vivos colores y entintaron las fotos en la imprenta. Manipularon la textura y el acabado de las copias, empapando, marcando y barnizando el papel para crear efectos dinámicos. Trabajaron infatigablemente en el cuarto oscuro, idearon nuevos procesos, manipularon emulsiones antes y después de la exposición, eliminaron detalles frotándolos con los dedos, varas, cepillos y esponjas, realzaron sus obras con gouache y acuarelas y pintaron el papel con criterio selectivo usando emulsiones. Como consecuencia de todo ello, el Pictorialismo representa una especie de explosión cambriana en la creatividad fotográfica. En esta época se inventaron infinidad de técnicas con el objetivo de doblegar la fotografía a voluntad del artista. (…)

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