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Philippe Dubois
De una imagen, del otro o de la influencia del cine en
la fotografía creativa contemporánea
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CHANTAL AKERMAN, Untitled (d'est
# 2), 1998
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Si existe un rasgo característico en el desarrollo de la
creación fotográfica en Europa desde hace unos 20
años, es sin duda el del mestizaje de las imágenes
que hace que hoy ya no pueda hablarse de fotografía como
práctica específica y exclusiva, arrogantemente aislada
en un compartimento pseudopurista, a fin de cuentas esterilizador
y autárquico, con el riesgo de un peligroso ostracismo estético.
Tal vez con las imágenes ocurre como con las razas: su mezcla
se ha convertido en el modo, si no de asegurar la renovación
de su existencia, al menos de respirar de otra forma, con mayor
plenitud y libertad; revitalizarse y participar de este modo en
una creatividad cada vez más abierta y diversificada. En
todo caso, parece que desde hace algún tiempo, la fotografía
"como tal" (pero, ¿qué quiere decir esto
exactamente?) se siente limitada en su marco invariable y que, cada
vez de forma más abierta, por envidia o por obligación,
para ver o para sobrevivir, tiene puestos los ojos en unos desbordamientos
diversos que le proporcionarían una dimensión adicional.
Se trate simplemente de fotografiar objetos (por ejemplo, fotogramas
de película o pantallas de televisión), o bien, más
espectacularmente, de dinamizar mediante toda clase de estrategias
fotográficas la presentación "cinética"
de imágenes fotográficas en instalaciones o en contextos;
se trate, de forma totalmente deliberada, de pasar alegremente de
un soporte a otro, en ambas direcciones y sin realizar distinciones
importantes (fotógrafos que se convierten en cineastas o
viceversa, o fotografías que se realizan con medios electromagnéticos),
o se trate -y esta vez con procedimientos y ejemplos más
sutiles al estar más interiorizados- de problemas de formatos
(por ejemplo, realizar copias fotográficas que tengan el
tamaño -y, por tanto, el grano, la textura, etc.- de una
imagen de cine proyectada sobre una pantalla), o bien problemas
de encadenamiento, de elaboración de secuencias, en definitiva,
de montaje de imágenes (concebidas con fines narrativos,
plásticos o críticos). Se trate de la obsesión
por el tiempo y el problema del registro del movimiento en la imagen
(imágenes movidas, con destellos, con sacudidas, que conservan
huellas visibles del paso del tiempo, del movimiento que perdura);
se trate de la relación con la captación del espacio
y el problema de la extensión del campo de visión
(las fotografías panorámicas como panorámicas
de cine). Se trate, asimismo, de introducir en la fotografía
aislada una "puesta en escena" que introduzca un componente
de ficción y que origine elementos de narratividad (sea virtual,
interrumpida o condensada). En definitiva, cualquiera que sea la
forma que adquiera, es evidente que la fotografía creativa
contemporánea, sin duda desde hace tiempo, pero con una conciencia
y una intensidad muy especial en las dos últimas décadas,
no ha dejado de mostrarse literalmente obsesionada por el cine (o,
en menor medida, incitada por las demás imágenes tecnológicas).
El fantasma o la ilusión de la gran imagen en movimiento
proyectada en salas oscuras y que capta, a través de la fluidez
de su ficción, la imaginación de espectadores fascinados,
embelesados, absortos, es, a mi parecer, una de las principales
características de la situación actual. Seguramente
no es la única característica importante, pero es
sin duda uno de los signos más evidentes de los tiempos que
vivimos.
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ROBERT FRANK, Me and my Brother,
1964,68
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Claro está, dentro de un simple artículo, no me parece
posible abordar todas estas cuestiones y, sobre todo, no bajo la
forma de un panorama completo de los artistas-fotógrafos
que han obrado de forma específica en estos amplios campos
transdisciplinares. Por tanto, no voy a realizar un recorrido más
o menos exhaustivo, ninguna revisión, artista a artista,
época a época, o país europeo a país
europeo. Sino más bien señalar algunas problemáticas
fundamentales, una mirada con cierta profundidad sobre la trascendencia
de estas posturas teóricas. Único punto general común
a todos los casos que serán citados: se tratará siempre
de prácticas que proceden de una mezcla de la fotografía
con otras artes y, en especial, con las artes de la imagen móvil
y mecánica; el cine, ante todo, pero también el vídeo
e incluso la imagen informática (llamada "de síntesis").
(...)

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