David Hopkins
Crímenes y Desastres: Weegee y Warhol
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WEEGEE, On the Spot, 1940
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En 1964 Andy Warhol decoró la fachada
del New York State Pavillion en la Feria Mundial que aquel año se
celebró en Flushing Meadow, Nueva York, con una serie de representaciones
serigrafiadas de algunos criminales buscados por el departamento
de policía de la ciudad. Tituló a la pieza Los trece hombres
más buscados. Tal vez no ha de sorprendernos que los organizadores
consideraran las imágenes inaceptables y que Warhol terminara cubriéndolas
con la pintura plateada que ya se había convertido en su marca personal.
El gesto de Warhol
puede leerse de muchas maneras. En tanto que se trataba esencialmente
de tomas de frente típicas de los registros policiales, la reutilización
que hace de este tipo de imágenes podía leerse como un guiño irónico
a una tradición preocupada con los indicadores fisiognómicos de
la criminalidad que se remonta a las teorías de Francis Galton y
Alfonse Bertillon en el siglo XIX. Al mismo tiempo, Warhol tenía
probablemente en mente el ready made rectificado de Marcel
Duchamp, uno de los artistas claves a los que se remite como modelo,
y quien en 1923 había pegado fotografías de él mismo sobre un afiche
falso de SE BUSCA RECOMPENSA $2000.
Hay, sin embargo, un punto de referencia
central para este gesto que no ha sido analizado prácticamente hasta
ahora. Se trata del trabajo del gran exponente de la imagen criminal
en la fotografía estadounidense del siglo XX: Weegee. Dado que hay
más alusiones al trabajo de Weegee en la obra de Warhol, parece
que es momento de que estas figuras, aparentemente dispares, sean
puestas en relación de manera convincente. Este ensayo explora la
cuestión del diálogo histórico establecido por Warhol y Weegee y
toca un conjunto de temáticas compartidas, particularmente el voyeurismo,
el trauma, la fama y la criminalidad. Para las audiencias contemporáneas,
Warhol es un artista mucho más conocido que Weegee. Así, este ensayo
comienza con una introducción histórica de Weegee y muestra cómo
sus preocupaciones como fotógrafo se ajustan a ciertos cambios culturales
que tuvieron lugar en el periodo que parte de la Segunda Guerra
Mundial. Finalmente regresa al tema de Warhol y sus Hombres más
buscados.
Presentando a Weegee
El nombre Weegee es un invento. Las
historias difieren, pero se deriva o bien de su trabajo como ‘squeegee
boy’ en el cuarto oscuro del New York Times a principios de
los años veinte (los squeegees –enjugadores de goma- se utilizaban
para retirar el exceso de agua de las impresiones fotográficas antes
de ponerlas a secar), o por la tabla de Ouija tan de moda en esa
época, pues se suponía que Weegee poseía poderes de adivinación
ocultos. A este respecto la fama adquirida por Weegee como fotógrafo
tenía más que ver con su instinto callejero y un oportunismo propio
de un embustero: no había nada particularmente místico u oculto
involucrado. Había nacido de padres judíos con el nombre de Usher
(más tarde Arthur) Fellig en 1899 en el pequeño pueblo de Zlothev
(anteriormente en Austria y ahora parte de Ucrania). La familia
emigró a América, o más bien, a los ghettos de inmigrantes del Lower
East Side de Nueva York, cuando Weegee tenía diez años. Huyendo
de las penurias familiares, se fue de su casa pronto y aprendió
sólo la técnica fotográfica, en parte por necesidad y en parte por
vocación estética. Trabajó durante años como asistente de laboratorio,
primero en el New York Times y luego en Acme Newspictures, una agencia
proveedora de fotografías para un buen número de tabloides neoyorquinos.
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