Marco Livingstone
Duane Michals a través del espejo
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DUANE MICHALS, Narcissus, 1986
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Los espejos, como
las lentes de la cámara, reconstituyen un determinado sujeto sobre
una superficie plana mediante la redirección de los haces de luz.
¿Cómo no iban a fascinar a un fotógrafo como Duane Michals, que
ha pasado su vida recalando del mundo de las apariencias para poder
ahondar en las verdades que hay detrás de la superficie, pero que
debe hacerlo, por la propia naturaleza de su medio, precisamente
sobre esa superficie?.
Michals ha insistido
repetidamente en sus dudas frente a lo puramente visual, algo bastante
inusual en un fotógrafo, hasta el grado de abandonar de vez en cuando
la imagen fotográfica en favor de la descripción exclusivamente
verbal. Habiendo introducido inscripciones caligráficas en sus impresiones
a finales de los sesenta, a mediados de la década siguiente realizó
una serie de obras que combinaban textos e imágenes o que consistían
sólo en palabras. Todas ellas fueron escritas sobre papel fotográfico
y editadas de la misma manera como con las fotografías tomadas con
la cámara; cada inscripción fue laboriosamente copiada para cada
impresión firmada y numerada, como una forma de aseverar que incluso
en estos trabajos puramente caligráficos continuaba identificándose
a sí mismo como un fotógrafo, si bien uno de una clase muy particular.
Una de las más importantes
de estas piezas exclusivamente textuales, que puede considerarse
casi como una declaración de principios es A Failed Attempt to
Photograph Reality -Un esfuerzo fracasado para fotografiar la realidad-
(1975), que consta sólo de cuatro frases en las que resume con maravillosa
economía su entendimiento de que cualquier intento por fotografiar
‘la realidad’ sólo puede terminar en el fracaso precisamente
porque se basa en una confusión entre la experiencia y la apariencia
transitoria de las cosas. Su conclusión “soy un reflejo fotografiando
otros reflejos dentro de un reflejo”, sugiere un profundo malestar
frente a todo el proceso de intentar atrapar la apariencia, un proceso
inútil que para él resulta en la incertidumbre sobre su propia existencia.
Otro trabajo textual
de ese periodo, Someone Left a Message for You –Alguien
dejó un mensaje para ti- (1974), presenta el mensaje escrito
del artista dentro de una secuencia de cuatro imágenes fotográficas.
El espectador es enfrentado con la reproducción fotográfica de un
pedazo de papel sobre el que una persona zurda parece estar escribiendo
una frase al revés en una escritura espejeada. Tal como la utilizaba
Leonardo da Vinci en algunos de sus manuscritos anotados, se trata
de una técnica asociada con la sabiduría secreta y con la erudición
privada. Para Michals, sin embargo, la escritura invertida, que
puede ser fácilmente descifrada colocando un espejo ante la superficie,
funciona como una forma de atraer al espectador dentro del acto
creativo como una forma de comunicación entre la imaginación del
artista y la del público al que se dirige. “Mientras lees esto”,
dice el mensaje, “estoy penetrando en tu mente.” En el propio
acto de escucharse a uno mismo leyendo estas palabras, el proceso
se completa. Y esto se ha logrado mediante uno de los recursos más
simples al alcance del fotógrafo: invertir el negativo antes de
sacar copias. (...)

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